Historia de unas botellas

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Compartimos en el Día Mundial de los Océanos esta historia que compartió con nosotros hace un par de años nuestro profesor José María Torres. ¿Os acordáis? Historia de unas botellas. Disfrutadla.

Todo comenzó con la lectura en clase del capítulo primero de la novela “Los Hijos del Capitán Grant en América del Sur”, en donde se relata cómo se encontró una botella con un mensaje en su interior en el estómago de una cornuda o tiburón martillo. Esto nos dio pie a que por grupos se redactaran breves mensajes indicando que estábamos estudiando la corrientes marinas en el litoral de Cádiz y que, el que encontrara botella y mensaje, nos escribiera mi correo electrónico dando noticia de su hallazgo.

Se prepararon 6 botellas en el laboratorio del colegio. Al día siguiente, iríamos al espigón sur de la playa de Santa María del Mar a lanzarlas desde su extremo. El día 6 de abril y antes de dirigirnos a la playa preparamos una última botella, la séptima, pues Miguel (uno de los alumnos del curso) había faltado a clase el día anterior.

Hacía un fuerte viento de Levante y, con mucho cuidado de no caer al agua junto a las botellas fueron arrojadas una a una al mar. La última botella que se arrojó fue la Miguel. Esta botella estuvo a punto de estrellarse entre las piedras a pié de espigón, pero por suerte se salvó y la perdimos pronto de la vista debido al fuerte viento que la llevaba a ella y a las demás hacia el Castillo de San Sebastián.

Pasaron los días y el día 5 de mayo, para mi sorpresa, recibí un correo electrónico del matrimonio Klaus y Steffi desde Alemania. No, la botella no había llegado sola hasta Alemania. Este amable matrimonio pasaba unas vacaciones en el Algarve (Portugal) y en una visita a la playa de Tavira el día 20 de abril, había encontrado la botella con su mensaje. La botella era la de MIguel.

Les envié un correo electrónico dándole las gracias, explicándoles las razones por las que enviamos los mensajes y el camino que debió recorrer la botella hasta que llegara a la playa de Tavira.

En línea recta desde Santa María del Mar a Tavira, existe una distancia de unos 140 Km. Distancia recorrida por la botella en dirección noroeste debido a los vientos de Levante de esos días.

Hemos establecido una bonita amistad con Klaus y Steffi, que nos han vuelto a escribir y han enviado como regalo a Miguel una chamarreta del colegio donde trabaja Steffi como profesora.

Al igual que entre nosotros, Klaus y Steffi han comentado con sus amigos lo sorprendente de esta historia que comenzó como un estudio de corrientes marinas en el Golfo de Cádiz. Por cierto, la historia no ha acabado aún, pues quedan todavía seis botellas más navegando por los mares y océanos…